Reflexión de Assumpta Serna

“Todo lo que piensas que sabes de los actores, está equivocado… (o casi)” por Assumpta Serna

Gracias por la oportunidad a la Fundación Caja Mediterráneo, a su Presidente, Sr. Luis Boyer, a su director gerente Francisco Javier Sogorb, al director de desarrollo de proyectos, Sr Antonio Gómez, y a José Ma XXX  que apuestan desde hace años por el desarrollo de la cultura en la zona de Elche. Especiales gracias a Vicente Sanchís director del FICIE, por mostrar en este Festival de cine el trabajo de nuestros creadores en la fórmula de cortometrajes desde hace casi medio siglo y por enmarcar mi conferencia en su 42 edición del Festival.

Gracias también al Cine Club Luis Buñuel de Elche, presidido por José Vicente Candela quien también preside el Jurado del FICIE y también a Rafael Blázquez de la cadena Hotelera y a Eva Verdú, directora del maravilloso Hotel Huerto del Cura que nos acoge. Y también a Pierre Vives de la Universidad de Elche por animarme a publicar el contenido de la conferencia. Y sobretodo al Ayuntamiento de Elche y a la cabeza, su alcalde, el Excmo. Sr. Carlos González, gracias por la oportunidad que me dan de expresar mi opinión, después de mis 40 años de profesión.

A modo de introducción, tocaré tres temas para situar a todos en la profesión de actor:

  • 1. La Interpretación es la segunda profesión más antigua del mundo
  • 2. Mi hija quiere ser actriz ¿Qué hago? Plan B.
  • 3. ¿Qué hace un actor?

Y me permitiréis daros como si de receta se trataran, 6 consejos o valores personales necesarios a cada actor pero también altamente recomendables a todo aquél que quiera liderar su vida y sus carreras por el lado justo.

Y finalmente, compartiré los 3 deberes profesionales que pienso debe cumplir el sector audiovisual,  necesarios para engrasar el motor de la industria audiovisual, consejos que se pueden trasladar, creo a otras profesiones y a otros sectores.

1. La segunda profesión más antigua

Dicen que el actor como contador de historias, es la segunda profesión más antigua, siendo la primera, la prostitución. Supongo que las dos persisten y son las dos primeras por la necesidad que tiene el público de que alguien le cuente historias relevantes a su propia supervivencia y la otra, bueno, ya sabemos el por qué de la otra…

La conexión entre las dos profesiones se ha traducido en hechos, imágenes, voluntades y palabras similares, a través de los siglos. En las dos profesiones, hemos hecho de todo.

Actor y prostitución. ¿Donde se juntan y donde se separan?

Algunas voces se han levantado también diciendo que el sacerdote, el alfarero, el fabricante de herramientas, o la comadrona existieron primero que el actor.

Aunque dicen que las profesiones de Constructor, Agricultor, Político, Comerciante, Cocinero, Cazador y Ganadero surgieron después de la figura del contador de historias, parece que estas profesiones gozan hoy de mucha mayor relevancia y a veces, mayor prestigio que la profesión de actor.

De hecho, cuando mi madre se enteró que actuaba en la Orgía me dijo llorando y detrás de un pañuelo: “Y… el marido de tu hermana… verá … tus pechos!!?”

Las cosas han cambiado desde los 80, no hace falta sacar tu camisa para ser actriz. Pero las mujeres hemos tenido que pagar un precio para conseguir la total liberación: porque el derecho de tener dominio sobre nuestros propios cuerpos, significa también la liberación de usar nuestros cuerpos en maneras que otras mujeres pueden no estar de acuerdo. Pregunta a las chicas de Formula 1 a quienes sus hermanas les han dejado sin trabajo o a las actrices lo difícil que les hemos puesto lo de ser conocidas… tenemos que ser conscientes más que nunca, de la imagen que proyectamos y la que queremos comunicar …

Pero, todavía hoy, tiene el actor como misión entender la naturaleza de las acciones de su personaje, ser experto de lo que yo llamo “el alma humana” y permitir al espectador reflejarse, sentirse interpelado y cuestionado en sus propias acciones dentro de un mundo inventado pero reconocible.

Esa función de ser espejo, nos aboca a la obstinación de comprender y recrear las actitudes propias y de otros a través de la imaginación y observación, los dos pilares del estudio de cualquier personaje en mi profesión.

Y desde la tribal África y la antigua Grecia se tienen pruebas de la existencia de la figura del contador de historias como parte fundamental de la sociedad, y hoy también se denota una infiltración contagiosa de técnicas y sabiduría propia al actor en todos los rincones de nuestra sociedad.

Pero curiosamente, no para mentir, como opinan muchos, sino para decir la verdad, para auto-conocerse, para que podamos entre todos nosotros, comunicar mejor y con más sentido.

Así, mucha de la técnica y conocimiento que los actores practican para imitar la naturaleza humana, sirven a la psicología, a la empresa, a la educación, a la ciencia, infiltrando técnicas en todas las profesiones que se dedican a estimular el crecimiento humano.

Por ejemplo, hace poco se descubrió científicamente que una persona, colocándose en una posición determinada durante determinado tiempo, generaba un cambio hormonal que hacía ganar o perder confianza en nosotros mismos.

Secreto: los actores lo llevamos experimentando desde siglos.

Es verdad que al actor se le conoce como “el que no sabe donde caerse muerto” o como el que cobra sumas astronómicas. Parece que no hay término medio, en realidad, hay de todo y hacen de todo. Pero pocos saben como pueden hacerlo mejor.

2. El famoso Plan B: Mi hija quiere ser actriz, ¿qué hago?

Los que creen en ciertos clichés que la sociedad y los del sector emiten, se asustan cuando sus hijos quieren ser actores y buscan para ellos un plan B: “Una carrera, hijo, que nunca se sabe… ¿Por qué no te dedicas a un trabajo seguro, como la informática, para que puedan darte un préstamo el día de mañana si lo necesitas…”.

Si buscas seguridad no puedes ni debes dedicarte al cine ni al teatro, ni a la TV. Recomiendo que si es seguridad lo que vas buscando, te dediques a ser carpintero, fontanero o electricista. La seguridad y el confort es lo primero que se debe abandonar. No hay más remedio que a dedicarte a esta profesión desde la constante inseguridad, como la perciben algunos, y para otros, desde la constante libertad, TODO EL RESTO DE TU VIDA.

A veces, como toda pérdida, la inseguridad causa enfado, desánimo o confusión, pero el actor solo puede aspirar a hacer su trabajo lo mejor posible y debe gozar, sentirse libre y orgulloso de su elección, ya que fundamentalmente, su profesión es noble y bella, humana, creativa y generosa, aunque el tecnicismo triunfe hoy en día frente al humanismo.

Así es como funciona el ser actor: dedicarse a ello, sin plan B y apuntando hacia un trabajo digno, con el objetivo de servir al espectador, resolviendo las propias dudas con ejemplos de otros, encontrando e investigando soluciones a problemas para comunicarlos con honradez y verdad.

Creo que el actor ha de ser… un ser libre, observador, curioso, emprendedor, preocupado por mejorar la vida de los demás. Se dice que un actor tiene que tener a menudo una personalidad difícil, narcisista, individualista. Nada más lejos de esto: Ha de ser fácil, generoso y responsable con su profesión. Un buen actor ha de tener una visión empresarial del producto que vende, que es él mismo. Y ha de dedicar parte de su tiempo en entender la imagen que proyecta, la que quiere proyectar y la que se vende y la que le gustaría comunicar.

Atreverse a comunicar sin frenos ni prejuicios y con respeto, no es imposible. Es necesario. Las historias que generan un público fiel, son las que los actores estamos continuamente buscando. Tenemos que ser responsables y ayudar al sector a buscar historias que sean relevantes al público para quien representamos. Tenemos la responsabilidad de participar a crear historias que demuestren el poder de perdonar. Que exploren valores, actitudes y sentimientos, que nos enseñen cómo tener coraje, o que nos cuenten la belleza de nuestros sueños….

Creo que el actor, con los años, debería poder escoger y actuar personajes en historias relevantes, junto a personas excepcionales porque excepcionales son las personas que observan, escuchan, crean. Si la oportunidad de trabajar en estos proyectos no le llega, o no sabe reconocerlas, tendrá que crear su propio grupo y desde luego tendrá que preparase para ello. Porque cuando estás preparado, se genera la oportunidad.

El actor puede ser uno de los motores de la industria audiovisual con una actitud adecuada. Tiene que saber identificar y crear proyectos teatrales o cinematográficos que signifiquen algún tipo de relevancia al espectador. Tiene que entender el profundo por qué se ha escrito ésa obra al aceptar el trabajo y ser responsable en todo el proceso. Al fin y al cabo, es el actor quien tiene la llave para llegar al corazón del público y vender la obra de todos.

Creo que tenemos que ser todos, actores y resto del equipo responsables para y con la película o serie de TV en la que hemos trabajado, intentando ejercer un servicio con nuestro trabajo, un valor. Como sector hemos de ser responsables para esforzarnos por realizar mejores obras y así vender una imagen más constante y relevante de nuestro cine, con buenos productos españoles. Creo que tanto el sector como el público debería tener instrumentos de opinión cualitativa, criterios que ayuden a definir la calidad de nuestro cine, para que entre todos, sintamos el cine español como nuestro y les ayudemos entre todos a traspasar fronteras y ser nuestra arma cultural, nuestro reflejo fiel y variado de lo que somos.

Personalmente, me gustaría que como en Francia, organismos públicos apoyaran a obras pero también a actores a ser conocidos dentro y más allá de nuestras fronteras. Ayudando ¿cómo? Pues comprando las películas o series que rodamos en otros países, distribuyéndolas en España, informando al público de los proyectos internacionales en los que participamos y que logramos participar en ellos con mucho esfuerzo e inversión en solitario.

3. Pero, qué hace un actor?

El trabajo del actor consiste en aportar sus servicios profesionales al conjunto de la obra en la que participa y acorde a la intención general de la misma y mediante su maestría, saber comunicar al público una historia impactante. A través de la técnica, el actor presta su humanidad adecuando su imagen con creatividad al concepto que, sobre la obra, tengan los demás departamentos, responsables a su vez, del buen fin del proyecto.

El actor ofrece al personaje pues, una creatividad propia y única, por su individual morfología, ya que éste interpreta a través de su cuerpo y de procesos de pensamiento que le son únicos e intransferibles, aunque sean el resultado de la suma de aportaciones creativas de varios colectivos que componen el equipo de rodaje, producción y montaje de la obra audiovisual o teatral.

El actor es por ello creador y responsable único de su interpretación. Ser único no es algo que se busca, es algo que se es.

El actor observa la naturaleza humana y la comunica al espectador. La contempla en toda su belleza y en toda su rareza. El actor, entra profundamente en el conflicto del personaje, se acerca a su lado oscuro, a ésa “sombra” que tiene el ser humano y que acostumbramos a rechazarla, generalmente escudándonos en falta de tiempo, cayendo siempre en la misma piedra…. El actor, en cambio, explora, debe conocer íntimamente su propia “sombra” de la que ya nos hablaba Jung en el siglo XX.

A mí me ha pasado que recreando actitudes de un personaje, he tenido que sacar de mí misma comportamientos y sentimientos que me molestaban (violencia, manipulación, mentira, debilidad). Rechazaba al principio palabras, actitudes de mi personaje veces de manera subconsciente por motivos sociales, culturales o morales y me veía reaccionar contra ellos como si se tratara de un enemigo de forma visceral, sin saber por qué.

Con el tiempo, un actor, reconoce muchas veces su propia ansiedad o sus propios miedos, frustraciones o inseguridades al estudiar un personaje, y al permitirse explorar esa “sombra” en la ficción. Gracias a esa convención, el lado oscuro pierde importancia, porque lo reconocemos intelectualmente como algo ya vivido en la ficción.

El actor pues, a diferencia de las “personas normales”, no evita la sombra, sino se atreve a buscarla conscientemente y lo hace para que el espectador no tenga que hacerlo. Es el conejillo de indias, para que el espectador pueda experimentar la ceremonia del sacrificio sin sangre derramada. Haciéndolo en un sitio seguro, compartido e imaginario , estando seguros que nadie resultó herido.

Así, en la “Lista de Schindler” encontramos sentido en el Holocausto simplemente estando desolados viendo el horror ocultado por años por una nación.

En “Salvando al soldado Ryan” experimentamos la nobleza del sacrificio en vez de experimentar lo absurdo y el sin sentido de la guerra.

 

O en una buena película española como “Campeones”, nos permite alcanzar perspectiva en nuestra propia actitud hacia personas que son diferentes, dejándonos ver que la oscuridad debemos buscarla primero en nosotros mismos, en nuestro propio miedo a lo desconocido.

 

Tanto al actor como al espectador, los personajes que nos resultan insoportables y que rechazamos de pleno, son alarmas rojas que nos indican que estamos proyectando quizás en ellos a la parte de nosotros mismos que odiamos o queremos ocultar.

Pero parece que la información y la sabiduría contada en historias se hace cada vez más pobre en nuestro país. Parece que repetimos superficialidad… En vez de aprender del Rey Lear, de Segismundo o de Sor Helena, ensalzamos a los héroes malvados como los listos y capaces.

Pero sólo lo parece, porque lo que hace más ruido lo damos a veces, por cierto. Hoy, vuestro trabajo, público, es identificar lo menos ruidoso pero lo más interesante … porque a menudo lo que hace menos ruido es el mejor referente.

La realidad, como todo, puede verse negativamente o positivamente, y la del actor, es una profesión necesaria, que no va a morir, porque a todos nos hace falta aprender lo que han aprendido otros y aceptar que cada uno de nosotros, somos los únicos causantes de nuestro malestar o de nuestro conflicto.

Con todos los mensajes negativos que emite nuestra paupérrima industria respecto a los actores, me maravilla encontrarme con nuevos estudiantes movidos por la pasión en estudiar profundamente. Las frases que emite nuestro sector respecto a los actores, son descorazonadoras, fruto también de la ignorancia del proceso en como construimos personajes:

al protagonista le encontré en la calle” o ésa frase celebre de “ a los actores no hay que contarles nada”, o lo que algunos directores te dicen para que les imites actuando: “mírame haz como yo” o “no hace falta formarse para ser actor, no queremos a otro que opine…”…

Porque cada año, hay personas que por vocación, y pasión por transmitir historias creen que desde su profesión pueden ayudar a que el mundo sea mejor. Quieren que los demás rían, se emocionen con personajes e historias y dedican su tiempo a estudiar, a buscar las mejores obras, y luchan por transmitirlas llenas de fe y amor en lugares impensables, en situaciones inverosímiles, muchas veces por “amor al arte”… Creo que las generaciones de mayores, debemos luchar para que eso no ocurra, para tratar de profesionalizar, de mejorar el sector y de ahí viene mi lucha…

Creo que después de 4.000 años de historia, los artistas y los actores hemos aprendido cuál es nuestro contrato con el espectador: hay que llegarle al corazón.

Las historias que contamos los actores, tienen que entretener al espectador, parecerle reales o creíbles y serle relevantes, es decir tienen que estar insertas en sus propias preocupaciones, deseos y conflictos. Las historias y los personajes que los actores contamos deben iluminar el por qué de las propias acciones del espectador, sirviéndole de espejo. Así le ayudamos a desentrañar identificar el sentido, el porqué de sus actitudes, para cambiar y mejorar, porque para sobrevivir debemos saber adaptarnos y comprender nuestro entorno.

Ser actor era, es y ha de ser, relevante, porque las historias que contamos tienen que ver con la supervivencia, con la transmisión de la sabiduría y de la experiencia, con la necesaria y efectiva comunicación de representación y de proyección, ofreciendo el servicio irremplazable de mejorar como especie.

Lo que un actor ofrece al espectador es la gratificación de encontrar sentido a una historia y sentirla próxima y posible. Y de vez en cuando, ofrece algunas risas, claro…

Eres prostituta cuando vendes una intimidad física, eres actriz cuando íntimamente revelas quien eres, cuando en cámara dejas leer tus pensamientos. No es cuando mientes… Odio esa frase: “yo también soy actor, miento todo el rato”.

Personas cuando venden su cuerpo esconden quienes son, en cambio los actores revelan quien realmente son para que el espectador pueda verse en ellos. No me extraña que asocien a estas dos profesiones, las más antiguas…

El actor actúa como embajador de la obra de todos. Y es por esta misma razón, que nuestra profesión perdura, respetada y deseada todavía por muchos.

Pinchad aquí si queréis leer mis Seis Consejos necesarios para el actor o valores personales también altamente recomendables a todo aquél que quiera liderar su vida y su carrera por el lado justo.

Y finalmente, comparto aquí también los 3 deberes profesionales que pienso debe cumplir el sector audiovisual: Ofrecer formación continua adecuada al contexto actual, Cuidar su reputación, y establecer principios éticos en todas las relaciones y actividades al crear, producir, post-producir, distribuir y exhibir una obra audiovisual, generando confianza en el espectador y posible financiación privada.

Estos deberes son necesarios para engrasar el motor de la industria audiovisual, consejos que se pueden trasladar, creo a otras profesiones y a otros sectores.

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