Reflexión de Assumpta Serna

Reputación. Éxito. Fama

1. Trabajar en la Reputación

En la sociedad española, el cine, los cineastas y entre ellos los actores no tenemos en general una buena reputación. Los factores son muchos: Quizás la falta de diálogo y el alejamiento de los creadores de los gustos del público, la acusación que vivimos de la “sopa boba” de las subvenciones, quizás porque en los últimos años no damos con un gobierno que sepa dialogar con criterio y apreciar la cultura…

Quizás porque no hemos sabido hacer respetar y tener la confianza del espectador, quizás porque la mayoría de nuestras instituciones no tienen claro los objetivos ni la manera ética de conseguirlos.

Quizás porque las costumbres de entretenimiento han cambiado a nuestro público y no nos hemos sabido adaptarnos con la celeridad necesaria a una nueva forma de producir, distribuir y exhibir nuestras obras, quizás porque no hemos sabido defender, proteger y desarrollar nuestra industria, porque no hemos sabido actualizar nuestras escuelas, porque no tenemos todavía criterios claros en lo que significa tener un buen guión… lo cierto es que cuesta mucho que el público llene los cines en una de nuestras películas y siempre damos la impresión de un sector “en crisis”.

Pero también tenemos que reflexionar en nuestra manera tan falta de ética en hacer nuestro cine y TV. A pesar que creadores y actores, tenemos que vivir de los gustos del espectador, me parece que no hemos escuchado al espectador lo suficiente, defraudándole con nuestras películas y productos televisivos, o no llegando a producir un verdadero impacto continuado y regular en nuestros productos. Hay creadores y técnicos muy buenos en nuestro país, pero hay un embudo en gustos, repitiendo a peor lo que ha funcionado sin entenderlo profundamente, sin criterio claro y transparente en aquellos pocos que deciden.

Como actor, si el público es la razón por la que escoges este trabajo, tendrás que decidir, como todo empresario, en cada paso que das, si lo que haces va a entretener, motivar o agradar al público y tendrás que construir una cartera de clientes y de contactos. Eso quiere decir desarrollar tus herramientas en redes sociales, además de siempre desarrollar tus habilidades para entretenerles como profesional. Deberás conocer a tu público y construirlo paso a paso hacia un público fiel. Creo que tanto a nivel personal, como de colectivo de actores, como del sector, no hay que estar pendiente de la fama pero es indispensable crear una buena reputación .

La reputación empieza por elegir bien a los que quieres vender tus servicios como actor. Debes elegir con cuidado. Tu primer público será tu agente. Pero tu público también son todos los profesionales que pueden darte trabajo o información de trabajos: directores de casting, ejecutivos de cadenas, directores, productores, técnicos y otros actores

Actualmente, captar al público sin cara ni nombre, tiene otras formas, dominadas por las leyes de las redes sociales. Hoy puedes encontrar como actor, seguidores con relativa facilidad, pero no es tan fácil mantenerlos y que sus opiniones se correspondan al conocimiento de ti o a la percepción que tienen de ti. Creo que hoy en día, más que nunca, el actor tiene acceso a conocer a su público, y debe conocer y entablar un diálogo regular con él, para que sea lo más fiel posible.

No sirve tener miles o millones de fans si no te siguen con lo que les pides, sino te dan trabajo, si no ofreces valor para ellos. Los actores debemos aceptar la responsabilidad de no defraudarles, de ofrecerles productos en los que tú creas y puedas defender con la cabeza alta.

El actor, si quiere vivir de su trabajo, tiene que crear y formar a su propio público. Para ello, hay que empezar a definir el valor que el actor tiene, construir su propia marca personal y comunicarla a los demás. Todos somos únicos.

Lo mismo pasa con los colectivos y asociaciones, que deberían tener un criterio definido, ético y transparente para la buena marcha de sus organizaciones y unos objetivos claros como colectivo .

Una de las claves seguras para tener una buena reputación pues, estriba en pensar en los demás. Hacerles sentir qué ganan los demás si te tienen presente, asegurarles con tus acciones que no les vas a fallar. Tanto si buscas un empleo como si quieres que un público vea tu película, tu comunicación debe ser lo más honesta posible y saber, como puedes como colectivo o como persona, generar valor, un beneficio, al otro. Tenemos todos que aprender a comunicar y debatir en positivo y a ser leales con la profesión y el sector.

Si no coincide la percepción que los otros tienen de ti con lo que proyectas, tienes un problema. Yo ahora tengo un problema que me parece muy interesante e iluminador para lo que estamos hablando.

Mi percepción de mi propia imagen entre el público es la siguiente: los cincuenta han pasado demasiado deprisa interesándome por fundar una Fundación y una escuela. Me he convertido en empresaria, nos han dado premios por educar y formar a más de 4676 alumnos (actores, directores y guionistas) en 24 ciudades y en 8 países.…

Mis trabajos importantes como actriz, han sido más fuera que dentro de España y en mi propio país he perdido fuerza. Mis personajes en España, no han tenido la suficiente relevancia para reemplazar ésa imagen sexy o de mujer sofisticada de cuando tenía 30 y 40 años y no han sabido qué personajes atribuirme a mis 40 y a mis 50.

Y un mes después que cumpliera yo los 60, va y me ofrecen un personaje de santa en “Red de Libertad” una de las películas que más me ha gustado hacer. Después va y viene desde los Angeles, el rol de una criada en una comedia pensada para el público latino: “He matado a mi marido” y una mala malísima en el personaje de Bernarda, adaptación libre para el cine de Emilio Barrachina.

Me enfrento a los 60 años pues, con una total libertad de roles. Parece que no se me clasifica en ninguno como antes, cosa que en España quizás no es tan positivo… He decidido cambiar ésa percepción como de “desaparecida” que me comentan por la calle, que sé que tengo en las televisiones y en el cine español que se produce con más de 1 millón de euros y he decidido preguntarle al público a través de mis redes, a mi público objetivo de unas 20.000 personas coleccionadas cuidadosamente, varias preguntas sobre mi propia reputación que me gustaría compartir con vosotros con total transparencia. Me gustaría como en el juego de la cerilla, que me ayudárais a descifrar cada respuesta:

La primera de las sorpresas ha sido que 234 personas han respondido a la encuesta del pasado sábado. Hemos tenido un éxito del 100% en preguntas completadas, supongo porque solo les ha costado un minuto opinar… hay que ser rápido hoy en día hasta para preguntar… Todo un éxito, me dicen los que entienden de Marketing en reputación.

La primera respuesta interesante es que parece que mi público en un 73% más motivado es entre los que tienen 40 y 60 años, es decir, tendría que dedicar mi esfuerzo a conseguir películas dirigidas a población adulta, que aunque sea lógico y natural, es bueno comprobarlo.

En la segunda pregunta, sobre cuantas películas han visto de mí, el 55 % han visto cuatro o más películas, y un 87% de personas han visto más de dos. Es un público fiel el de mis redes…

Un 62% han visto de 2 a cuatro personajes míos en TV, o sea que mi público ve más cine que televisión… No soy pues, una persona popular… Mi público hasta ahora, no es éste…

Muy orgullosa de las respuestas a la cuarta pregunta: Qué rango de personajes piensas que puede interpretar Assumpta Serna?: Debo agradecer al 20% de personas que respondieron que Assumpta Serna no tiene edad… Un 20% piensa que puedo hacer personajes de 40 a 50. Y un 60% me coloca en personajes de 50 a 70 años.

En la quinta pregunta, definen el tipo de personajes en que les gustaría verme. El 45% todavía dicen que les gustaría verme como la mala, pero en un 43% me ven como mentora y heroína. Y con la misma fuerza, con casi un 43% me ven como Presidenta de España. Eso si que… A ver si podéis explicármelo vosotros…

Encuesta personajes Assumpta serna

De la pregunta abierta de definir a Assumpta Serna 211 personas dejaron comentarios positivos: “se aleja de estridencias ofreciendo unos personajes elegantes, sutiles que representan a la mujer firme, justa e ilustrada”, “tiene alma, tiene luz”, “todo un referente”, “mágica”, “versátil y trabajadora” Qué piropos, por Dios! No sigo porque todos han escrito comentarios que definen una percepción de buena persona y buena actriz, ¿será verdad lo de que el público nunca se equivoca??…

Ver encuesta aquí

Y bueno, en la sexta pregunta sobre la calidad de mi trabajo, no puedo estar más contenta. El 60 % están de acuerdo en calificarme con 5 estrellas. Que si contamos a los que me han puesto cuatro estrellas, suman un 92% de satisfacción…

Resumiendo, que para ser mejor persona y sobretodo mejor actor, tenemos que entender quiénes somos, lo que proyectamos, cuáles son nuestros talentos y debilidades y conocer aquello que te hace querer y odiar.

Como todo empresario, los actores tienen que saber cómo empezar el negocio para no quedarse sin trabajo y también saber cómo gestionarlo con una actitud personal siempre a revisión y una actitud profesional responsable, aceptando el rol de embajador que te da la sociedad.

El actor tendrá que saber cómo vender su producto que es sí mismo, generando un beneficio o valor para los demás.

El público no quiere saber todos los días los problemas que has tenido para actuar o para hacer una película, sino que quiere estar entretenido con lo que le ofreces, motivado por lo que le cuentas, por un nuevo tema, una nueva manera de contar, por tu propio punto de vista.

Es desde la creación de trabajo donde vas a poder conectarte, con una buena actitud personal y con una inmejorable reputación y constante perfeccionamiento de tus habilidades profesionales, adecuadas al contexto actual.

2. Éxito y Fama

Éxito, es generalmente un concepto difícil de definir, desconocido… Porque el verdadero éxito parece intangible y cambia a lo largo de la carrera de uno. También el concepto de éxito nunca es igual para todos: Para unos será conseguir ser pagado un millón de dólares por película, para otros, tener su propia compañía de teatro, para otros, actuar con tal actor o director, para otros estar en películas que les guste a todo el mundo, para otros haber aprendido siempre algo, para otros tener un grupo pequeño y fiel que te sigue, para otros es más importante si el grupo de personas fieles es más grande y crece año por año, día por día… Para unos, un papel protagonista en una serie de éxito le satisface, para otros simplemente, éxito es poder trabajar siempre.

El reto es grande, y nuestra tozudez en saber los objetivos y poner nuestra inteligencia en cumplirlos, también debe serlo…

Para mí, no hay mejor éxito que el elegir una profesión que te permita hacer aquello que te gusta. No hay mejor deseo que el de compartir con los demás, sensaciones, emociones, reflexiones. Éxito es creer en uno mismo, en saber compartir unos valores de amor en las acciones diarias… el éxito lo encuentras cuando te dices que a pesar de todo, tengo todavía la convicción que las personas son buenas y siento curiosidad por ellas, por aprender de los demás… Para mí, éxito es estar aquí hoy y tener el dinero suficiente para vivir…

Éxito es aceptar una vida diferente, creer en algo con pasión… ya que no hay peor castigo que ser cínico en la vida… Éxito es permitirte una vida libre y sin miedo… Éxito inmediato sería para mí actuar, dirigir o producir una película madura, que hablara como lo hice en Red de Libertad, de valores positivos de las mujeres, su papel en la sociedad como madres, empresarias o Presidentas de España, para mí éxito es estar trabajando hasta… el final de mis capacidades.

Los actores no somos empleados, somos proveedores de servicios, servicios de entretenimiento que son importantes para nuestro público. Más fiel sea nuestro público, más podremos contar con él, medir sus deseos, ajustar nuestras posibilidades de empleo. En más países nos conozcan, más oportunidades de trabajo. El público es para, y el porqué trabajamos.

Los cineastas tienen que estudiar siempre nuevas habilidades, arriesgando en sus propuestas pero escuchando siempre al público. Ser buen actor es algo que todo el mundo espera, aunque siempre sorprende, pero en España todo el mundo asume que la mayoría de actores que trabajan, no tienen tanto talento… Eso no es verdad y esta percepción no puede permitírsela el sector. Pero es cierto que hay también muchos actores que tienen mucho talento y que no trabajan. Y hay que preguntarse el por qué.

Creo que uno de los factores es que tenemos una formación adaptada al siglo XIX y XX pero no al XXI. Esa otra formación continua, necesaria al actor de hoy, la que yo llamo empresarial, la que podemos y debemos desarrollar.

Muy pocos actores tienen la parte artística y la parte empresarial unidas, son dos partes de cerebro que no se tocan a menudo. Muchos actores con talento abandonan la profesión o no llegan al máximo de sus posibilidades porque no saben venderse, porque piensan que eso no es importante.

Es difícil ser artista y vendedor de tu trabajo al mismo tiempo, debes buscarte e invertir en un buen equipo enseguida que puedas, pero aún así nadie puede comunicar mejor que uno mismo su propio trabajo. Hay que perfeccionarse en este aspecto también para que puedas acortar el camino y conseguir ser un profesional de valor, que quiere decir, ganar dinero con tu trabajo. Porque…

Todos olvidarán lo que has dicho. Lo que has hecho. Pero nadie olvidará como les has hecho sentir.

4 y 5 estrellas a Assumpta Serna como actriz

3. La Fama, es aceptar el éxito como un regalo, no como un destino

La fama ocurre cuando te conviertes en un punto de referencia para muchos. La fama es voluble, tiende a definir, a reducir a una persona como si fuera un personaje, a encerrarlo en etiquetas.

Yo siempre huí de referencias “a la moda”. Me sorprendía agradablemente cuando me sentía formar parte de una generación, de una familia, pero siempre he ido huyendo de clasificaciones, de etiquetas, de grupos de poder.

A los dos años de mi primera película que me dio “fama”, ya buscaba ser “normal”. Sentía con asombro que los periodistas o los fans tenían una necesidad de proyectar sus propias carencias, ilusiones. Noté con sorpresa, que había una exigencia por su parte en que yo conservara un halo de “star… de estrella en un firmamento lejano, exclusivo y prohibido a todos”.

Sin embargo, no les hice caso. Estoy un poquito arrepentida de ello…. Mi exigencia de conservar ése contacto “normal”, ese “tócame, soy accesible”, les destrozaba su propia ilusión en algo mayor que ellos, y sin quererlo, sin decidirlo conscientemente, me apartaba de la palabra de estrella y de las ventajas económicas que tiene el que los otros te consideren una “estrella”. Veía a otros compañeros, buscar con desesperación ese reconocimiento de estrella, esa inaccesibilidad. Recuerdo a Madonna o a Mickey Rourke rodearse de guardaespaldas y después quejarse de su fama…

Esa es la fama que yo llamo dolorosa y la que te pasa factura en tu actitud personal, y hay que preguntarse si es la integridad lo que no quieres perder…

En mi opinión, los actores podemos elegir entre una fama dolorosa, costosa o… una fama inofensiva. La fama dolorosa es la que en algún momento de la vida, va a pesarte, porque no corresponde tu imagen con lo que tu eres. Es producto de una fabricación a menudo demasiado rápida e intencionada, fabricada por tí o por otros en un momento puntual. Esa fama tiende al consumo rápido, a la explotación dura sin cuidado del producto/persona. Esa fama genera en los admiradores una necesidad de posesión, enfermiza muchas veces.

Como persona te sientes empaquetado en una caja vacía con un lazo que los otros consideran bonito, pero que te ahoga sin saberlo y que no te beneficia. Muy pocas veces se puede reconvertir esa fama en beneficiosa. Tienen que pasar años, tiempo, para que la persona en cuestión comunique otros signos que demuestren una solidez, una honradez.

La fama como regalo

La fama inofensiva, la que da placer, la que es beneficiosa, no se puede buscar ni fabricar, te llega con el tiempo, te la regalan los demás. No se controla, llega como un regalo a tu constancia y de regalo, por ser consecuente en las decisiones diarias.

Si se regala lo que uno es, aunque cambies de opinión, producto de la natural evolución como persona, a cada momento será una comunicación honrada de dónde y como uno se posiciona en relación a uno mismo y a los demás. No será una comunicación de moda, sino un goteo constante en todas las áreas que te apetezca investigar… “Solo se puede vender lo que uno tiene, no es aconsejable vender lo que uno es”…

Como actores, el estar encerrado en una sola imagen y no ser capaces de descansar de ella en la vida cotidiana, es una peligrosa contradicción, porque la verdadera esencia de un actor es la de poder contemplar a los demás y extraer su esencia, entenderlos como uno de ellos. Si cuando observas, te observan, pierdes tu más rica fuente de imaginación y evolución. Además el actor ha escogido esta profesión por el privilegio de adaptarse a ser como muchos son.

Ser actor significa formar parte de una minoría donde el ser “diferente, especial”, formará tu propia definición como actor con éxito. Por esa diferente particularidad van a llamarte a tí y no a otro. Muchas veces he trabajado simplemente por la fama que yo he ido creando en los rodajes, sobretodo entre los cortometrajistas: esa fama en no ser una persona difícil.

Pero en esta profesión, los que compran o te alquilan para películas, quieren locura, rareza, personalidad difícil. Creo esencial que el actor no se distancie en una burbuja de “rareza”, sino tener la suficiente distancia y maleabilidad como para poder interpretar a raros y a normales. Lo contrario sería una contradicción en la misma definición de actor.

Creo que debe haber una vigilancia para no creerse nunca con poder, el poder que te da la fama. Yo conseguí ése “no creérmelo” a base de empezar desde cero en distintas lenguas, en distintos países. Yo misma me he ido buscando claro, mis propias dificultades, pero mi carrera me ha dado una perspectiva abierta, y por empeño e inversión, una fama de “internacional”…

Hace 20 años, necesité volver a España para sentirme validada en mi búsqueda por otros horizontes. Pero necesité salir de España primero para oxigenarme, reequilibrar la balanza, entender cuán pequeño uno es en la escala global, entender con modestia empezando desde cero, escuchar a otros y no sólo a mi misma.

Creo en un equilibrio natural. El actor, después de un período de trabajo intenso (una serie de televisión larga, muchas películas seguidas), necesita un descanso, así como su fama. La fama necesita momentos de calma, para volver a tener cosas interesantes que decir, para volverte a descubrir, para ser de nuevo noticia.

En mi experiencia, el actor no pierde la imagen cosechada, se pierde solo aquella vendida. El actor necesita el trabajo, no la fama. La fama es solo consecuencia del trabajo. Pero la buena fama para un actor es elemento indispensable en su contrato con el público, que quiere seguirte, saber tu evolución como persona…

Un día como actor, estás en un hotel de cuatro estrellas, otro día estás haciendo una película por el placer de hacerla, sin dinero, sin vestuario, sin toalla para taparte mientras te cambias para rodar la siguiente secuencia. Nuestra vida es así, debe ser así, a base de contrastes y contradicciones. Con eso aprendes que la importancia de la fama o de una opinión, es relativa, como la vida misma.

Si el impacto mayor que has tenido como actor se produce desde un mundo frívolo, donde sólo vendes escándalos inventados, va a ser muy difícil reconvertir tu imagen a un actor serio, siempre la superficialidad atraerá más tinta que las ganas de comunicar con honradez. Donde primero te posicionen, marcará tu carrera y puede determinar hasta cierto punto tus propias elecciones, pero creo que siempre hay tiempo y espacio para proceder con honradez y cambiar la percepción de uno mismo si practicas y conservas la honradez contigo mismo.

Estoy orgullosa de mi pequeña fama, una fama cuya reputación ha sido bondadosa conmigo, donde parece que la gente aprecia mi recorrido de búsqueda, donde respeta la libertad en mis elecciones. He destrozado la jaula de oro, de hecho no hay ni jaula ni oro, sino un mundo, una vida rica, abierta todavía a casi todas las posibilidades. O eso espero…

no encerrarse en una jaula de oro

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