Reflexión de Assumpta Serna

Formación continua del actor

Es necesario que el número de actores formados sea más elevado en un rodaje que aquéllos que “prueban” a actuar en medios profesionales. Tiene que existir medidas para la protección del intrusismo.

Muchos egresados de las Escuelas Superiores de Arte dramático no encuentran trabajo de lo suyo.  En lugar de desempeñarse como actores y ser valientes, prefieren postularse como profesores en las mismas escuelas que le enseñaron.  Las nuevas generaciones de actores, tienen un profesorado no profesional que enseña sobre lo que nunca ha desempeñado en su carrera profesional.

Si es verdad que se forman a muchos más actores que el mercado necesita. De eso son responsables las mismas escuelas de formación a actores, que producen al año mucha mayor cantidad de personas de las que necesita el mercado y sin ayudarles a insertarse en el mundo profesional.

Los egresados, se convierten en actores en paro antes de tener el derecho a cobrar por su trabajo, con mucho trabajo gratis, sin remunerar, en teatro o en cortos en los que ha actuado, en webs o proyectos que han ideado y /0 participado.

Es sabido que muchos actores tienen que buscarse la vida en empleos de mucha menor cualificación (de camareros, normalmente) y que están sobre-educados en materias que no van a utilizar en sus respectivas profesiones.

Por las redes, ya han empezado a aparecer en España anuncios de empresas de relaciones públicas intentando captar a actores desempleados, cuyos CEOS de empresas estudiaron Interpretación y que esperan el día en que la empresa les dará dinero suficiente para dedicarse a su plan A.

Ya hace años que se quitó en España el número clauso, es decir que el Gobierno instaurara un cupo en cada carrera según la oferta y demanda. En Francia, todavía existe. En España, hay una posición que aboga por la re-instauración de la medida, alegando una superproducción irresponsable de titulados en Universidades, incapaces de gestionar su carrera porque el mercado no lo admite.

A otros les parece terrible que se cierre la formación en pos de un derecho de igualdad de oportunidades, alegando que ya se encargará el mercado de seleccionar a los mejores. Es cierto que, si queremos limitar el intrusismo de personas sin formación que entran a formar parte de elencos profesionales que no poseen formación alguna, el mercado tiene que establecer unos criterios de selección mejores que los castings. Las escuelas deben ser el primer filtro responsable.

Sea como fuere, el actor tiene la responsabilidad debe estar bien formado e informado y vivir intensamente, lejos de la burbuja de su profesión para poder captar o crear aquellos proyectos que mejor le sirvan para cumplir con la misma esencia, con su razón de ser: ser espejo de la sociedad en la que vive.

Un actor debe estar siempre en constante aprendizaje y no debe seguir a ningún gurú sin haber escuchado con la misma atención diferentes posibilidades y maneras de desarrollar su profesión. Todos podemos tener puntos de vista distintos, pero debemos buscar los criterios que nos acercan a objetivos comunes.

Nuestras piernas para poder andar en la carrera de la interpretación son la observación y la imaginación. No se acaba nunca de observar: de aprender de uno mismo y de los demás, sobretodo de la calle, de la vida y de los actores que más respetas.

Si no tienes un enorme deseo por aprender, no podrás tener éxito en la vida y no serás suficiente atractivo para el público: nadie quiere estar al lado de uno que lo sabe todo: no es nada atractivo…

Creo que los actores tenemos la obligación de desarrollar nuestra competencia profesional sobre la base de una formación continua y específica. El objetivo es siempre desarrollar conocimientos, habilidades y actitudes acordes con los más altos estándares de eficiencia y competitividad tanto en el mercado nacional como en el internacional.

Existe todavía un vacío en la formación audiovisual continua de nuestros actores. Ha sido imposible que se reconozca la importancia de la especialidad en Interpretación cinematográfica, eso lo conozco bien, porque es a lo que me he dedicado en los últimos 20 años. Conseguimos un master universitario basado en la práctica y el en rodaje, pero no pudimos hacer esta especialidad oficial. Solo se amplió en las escuelas de teatro en UK en las que éramos consejeros, como Rada, Central…

Es una pena que autoridades y estamentos oficiales no haya aprovechado nuestro impulso, porque creo que la especialidad es absolutamente necesaria en las escuelas oficiales de teatro y en las escuelas de cine.

Una formación seria y profesional en el audiovisual, añadiría a los actores el valor humano que tendríamos que aportar al sector para construir ésa industria sana, tan necesaria, en un sector tan cambiante, complejo y siempre en crisis que es la industria del entretenimiento.

Las profesiones creativas, deberían estar abiertas socialmente a la innovación constante, así como al desarrollo de nuevas habilidades adaptadas al entorno y al contexto en el que su trabajo se realiza. Y ésta dedicación y compromiso, debería estar si, subvencionada y protegida, en todas sus facetas, porque es el colectivo de mayor número en el audiovisual, tiene que cumplir con la función de embajador que el público le confiere. Y porque la función del actor como servicio de espejo en la sociedad sigue siendo necesario necesario para las personas, por algo es la 2ª profesión más antigua del mundo.

Porque no es lo técnico lo más importante en esa transmisión de conocimientos, (como dice Scott Cleverdon, podemos comprarnos un Stradivarius pero no vamos a saber como tocarlo con la excelencia que el instrumento requiere). Lo más importante, es la honradez en cualquier comunicación que todos deberíamos aprender en saber distinguir. También en nuestro sector, como profesionales de la comunicación, deberíamos entender la sutileza, riqueza y la técnica de todo intercambio comunicativo.

El actor debe convertirse en experto de comunicar en cámara, desarrollar nuevas habilidades adaptadas al entorno del siglo en el que vivimos. Quizás nos enfrentamos a un marco cultural en el que se valora la naturalidad con la que el actor actúa como sinónimo de espontaneidad y se menosprecia consecuentemente en el mercado laboral la formación especializada de los actores.

De hecho, en la selección o casting de los actores, no se respeta la formación del actor. Ello origina una seria intrusión en el mercado laboral de personas que ni siquiera habían pensado en ejercer la profesión.

El actor vocacional estudia, perfecciona y se convierte en especialista en generar impacto en el público con sus elecciones interpretativas. Pero hoy en día, al no requerírsele ninguna acreditación oficial, se califica de actores a personas que no lo son, y sin ningún tipo de formación específica, se les contrata y ocupan puestos de trabajo que corresponderían a actores vocacionales formados y profesionales en el medio audiovisual.

Siendo la formación especializada un derecho de las personas, indispensable para el desarrollo y profesionalización del sector, es preciso señalar que sería aconsejable una formación específica para el actor que desee trabajar en el cine o en la TV, y al final de su ciclo de formación en el audiovisual, la formación tendría que realizarla conjuntamente con las distintas profesiones que intervienen en el sector audiovisual.

Ello generaría un diálogo adecuado entre los diferentes colectivos creadores del audiovisual, y una mayor participación creativa del actor en el proceso creativo de toda obra audiovisual, la de más salida profesional para los actores

Creo que las Administraciones y las Asociaciones de actores tendrían que centrarse en preparar eficientemente a las nuevas generaciones de actores. Creo que es necesario revisar y actualizar la formación reglada creando especialidades nuevas, como la formación de los actores en el audiovisual. Creo que esta formación específica es altamente aconsejable para generar un diálogo adecuado entre los diferentes colectivos creadores y el público y una mayor participación creativa del actor en el proceso creativo de toda obra audiovisual, como promotor de la industria.

Creo también en el valor de los actores para la formación en cine en los primeros años de vida de las personas, en las escuelas. El actor, que es aquél que lucha por humanizar la industria, tiene mucho a decir en cuanto a mejorar la comunicación audiovisual de las personas ya desde que son niños, desde la escuela. La lucha que hay en el sector es para incorporar el cine en las escuelas pero para enseñar a contar solo con la cámara, olvidándose del significado de la relación humana, de entender profundamente la mirada y el pensamiento. Creo que entender, explorar y formar en valores como la honestidad en nuestra comunicación en imágenes es cada vez más necesario. No sólo se puede aprender los aspectos técnicos de las cámaras y el valor de saber trabajar en equipo que da el cine, también hemos de aprender como comunicarnos mejor en un mundo dominado por la imagen. ¿Quien mejor que los actores, expertos en comunicación en cámara para poder transmitir la sabiduría y técnicas aprendidas a lo largo de nuestra profesión?

Ver apartado sobre formación en el código de ética:

Código de Buenas Prácticas del Actor en el audiovisual

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