Reflexión de Assumpta Serna

Seis Consejos o Valores necesarios para el actor hoy

1. Amor, Generosidad y pensamiento positivo

 

Amor y corazón en blanco

Para que un actor adquiera una correcta actitud y sea un motor para la industria, ha de tener amor por su trabajo. Ejercer el amor con generosidad y pensamiento positivo. Cuando alguien nos da algo, un trabajo un estímulo, estamos inclinados a devolverlo. Intentamos darles buena información y añadir nuestras ideas, nuestro cuerpo y nuestra alma, nuestro valor único.

Un buen actor, resuelve problemas, no los crea. Cada actor es un líder que ha de inspirar al equipo teniendo curiosidad por el trabajo de los demás, siendo flexible, haciendo sentir a los que trabajan con él esa responsabilidad en hacer las cosas bien.

Si va trabajando con organización en su producto para conocerse mejor, para poder dar sutileza en vez de resultados obvios y es tenaz en sus objetivos, tendrá medio camino andado hacia el éxito. Si se entretiene en una emoción de inseguridad y frustración y envidia por el trabajo de otros y se siente víctima del rechazo, no está yendo por el buen camino.

Miedo, mentiras, cinismo o falsa modestia no ayuda a conseguir los objetivos. Las obligaciones que uno se pone en la vida son muy útiles para organizarse, pero el actor tiene que tener cuidado de no dejarse obsesionar por lo que no ha hecho, sino entender por qué ha hecho las cosas bien.

El sentimiento de sentirnos frustrados, pequeños o necesitados, no nos ayuda a proyectar una imagen profesional. Hablemos y actuemos en positivo. No es agradable alguien que se queja o quien protesta. Un actor/actriz puede tener mucho talento y experiencia, pero si tiene una actitud negativa, no podrá sentirse nunca satisfecho y no sabrá aceptar lo que ya ha conseguido, ni podrá disfrutar de lo que consigue a diario.

El poder de actuar en lo que crees, en saber lo que quieres, llega sólo de ti. Es vital que no seamos cínicos, que tengamos nuestras opiniones formadas y con criterio, que sepamos manejar la fuerza que te da en creer, ajustándonos a nuestra propia verdad.

Rodearse de belleza es una elección, rodearse de personas positivas es otra. Descartar y cambiar la opinión de uno cuesta, pero nada más gratificante que aceptar el cambio, de sentirnos que podemos elegir. Se requiere valentía para conseguir el sueño. Y tenacidad.

2. Honestidad, compromiso y Responsabilidad

Ser responsable y honesto nos lleva muy lejos.

No sirve quejarse. A veces directores primerizos lo confunden con la personalidad que buscan para el personaje. Cuando se reacciona violentamente y a menudo, cuando eres irresponsable con los objetivos que te has propuesto, cuando no eres puntual con el trabajo que has conseguido, cuando vas a demasiadas fiestas, o demasiadas pocas, cuando culpas a los otros de tu infortunio, cuando comes mucho o muy poco, cuando conduces demasiado aprisa, cuando ves enemigos por todas partes o haces enemigos en cada trabajo, cuando estás convencido que los otros no quieren saber de tí… Vigila.

Esa conducta de actores a veces es directamente proporcional al éxito que los otros creen que tienes. O sea, más éxito en encadenar trabajos como actor parece que sea normal sus caprichos y excentridades. A menudo son actitudes de defensa, reacciones, compensaciones fáciles que señalan signos de autodestrucción. Son signos de una personalidad en conflicto. En el cine, puede parecer que te busquen por eso, porque estás proyectando una personalidad enferma y coincide con el personaje en el que te ven. Pero no olvidemos que el trabajo del actor es parecer difícil en el personaje, pero no tiene porqué ser difícil… No queda otra que identificar tu exceso y acabar con él si quieres tener una carrera larga.

El compromiso de un actor con la profesión es vital para triunfar en su carrera. Con Scott Cleverdon, mi marido, con quien hace más de 20 años, damos clases en la escuela en Interpretación y comunicación audiovisual decimos a los actores que nos llegan: Si hay otra cosa que te gusta hacer, ser profesor, pintar, decorar casas, ayudar a gente, hazlo, porque para ser actor/actriz tienes que dedicarle a la profesión toda tu atención y compromiso.

Si no eres capaz de cambiar, si no eres alguien creativo, si piensas que la razón principal por la que te gusta actuar es tener poder o fama, o dinero o ser popular, si no te gusta este trabajo mucho, vuelve por favor, a pensar en otra posibilidad para ganarte la vida. La Fama no va a darte el compromiso que necesitas para sentirte que has triunfado en tu carrera. Y me atrevería a decir que el dinero tampoco… Cuánta gente vacía he visto porque estaban haciendo un trabajo que no les gustaba… Si lo que quieres es comunicar, emocionar a la gente, entonces vas a poder amar tu trabajo.

Además, trabajar duro en lo nuestro, no es trabajo porque gozamos del poder en creer en lo que hacemos, si además tenemos una buena información del medio, y demostramos una tenacidad a prueba de fuego, si tenemos bien afilada la observación y bien engrasada la imaginación, encontramos las bases para que el éxito sea posible.

3. Aceptación

Nuestro primer problema es aceptar las circunstancias, el aceptar mercado que tenemos, en aceptarnos como somos, aceptar que nuestro trabajo nunca, nunca, será seguro y estudiar cómo es realmente la gente que tenemos a nuestro alrededor y cuidarla, porque dependemos de ellos, de nuestro público.

Si nos lo proponemos, cada día podemos sumirnos en la depresión por tantas cosas: por no tener un trabajo fijo, por no tener vida propia, por estar siempre pendientes del mañana. No podemos planear, no tenemos vacaciones, no tenemos jubilación, no podemos comprar a plazos. Sí, somos diferentes, pero tenemos que aceptar lo que no podamos hacer, luchar por lo que queremos y podemos y poner los recursos para modificar nuestra actitud y obrar en consecuencia.

El dinero es simplemente una medida de valor. Si no tienes dinero, significa que no has encontrado todavía una manera de producir valor a lo que tu realmente haces. Pero tu eres capaz de crear valor, y es en cómo ayudas a los otros alrededor de ti que te dará el valor necesario para vivir y es siempre, más tarde o más temprano, recompensado.

El trabajo de ser actor de cine o de teatro, no es para todos. Algunos no tendrán la confianza en sí mismos, o no tendrán la fuerza que se necesita para crear y llevar a cabo su propio proyecto, otros no superarán el rechazo del “no”. Otros pensarán que este trabajo es sumamente difícil y que solo funciona para los que tienen suerte, o para los que son guapos.. Otros serán demasiado perezosos… Hay que identificar nuestra debilidad y actuar en consecuencia.

4. Ganar en el rechazo

Qué hay que tener para seguir en la profesión?

En medio del dolor casi físico que el rechazo constante produce, el sentido del humor para encontrar fuerzas y poder continuar es absolutamente necesario. Aunque tengamos roto el corazón, debemos evitar el victimismo porque es realmente muy poco atractivo, y necesitamos recordar, atraer a nuestro público… Las personas huyen de los conflictos y de las quejas negativas entre otras muchas cosas porque ya arrastran su propia frustración.

como atlante, carga con el mundo con una sonrisa

Primero, pues encontraremos cada mañana, una actitud positiva, casi de superhéroe, de atlante, frente al constante rechazo que como actor vas a experimentar a lo largo de TODA tu vida, durante toda tu carrera. La vida del actor consiste sobre todo en verse excluido y rechazado, es un proceso interminable, molesto, de gran aprendizaje y autoconocimiento, de lucha e inseguridad constantes.

El rechazo es una piedra constante en el camino del actor. Al cabo de su carrera y si tiene suerte, el actor tendrá una autoestima equilibrada porque habrá aprendido mucho de sí mismo gracias al rechazo.

Y eso si eres afortunado y encuentras las miles de situaciones para ser rechazado… si tienes la suficiente información para conocer los proyectos que empiezan. En realidad, en España hay demasiados actores y muy pocos personajes que vea mucha gente. No es que la competencia sea feroz, es que no existe un proceso justo. Si es imposible conocer a alguien en dos horas en una entrevista de trabajo en cualquier empresa, no digamos en un casting, donde tienes diez minutos y con el personaje como escudo y la necesidad en conseguir aparentar ser ése que van buscando sin saber lo que buscan, con personas que te darán la letra que no saben ni leer, o grabando a ciegas con poquísima información de tu personaje, tu propio casting… en fin… Fácil no es..

Dicen que en el mundo laboral, el rechazo puede convertirse en una gran oportunidad de crecimiento profesional, que podemos ver la situación como un pretexto perfecto para hacer una introspección honesta y encontrar áreas de oportunidad.

El candidato a cualquier puesto, en cualquier empresa que ofrezca un trabajo regular, puede y debe preguntar qué haría diferente en el proceso que acaba de concluir para identificar aquéllos aspectos que debería mejorar. Debe y puede, pedir una retroalimentación. Se aconseja tomar en cuenta los aspectos apuntados por el reclutador. A veces es algo tan simple como el hecho de que el candidato aplicó para una vacante que no se ajustaba a su perfil profesional.

Los actores no pueden ver el rechazo como una oportunidad para mejorar porque saben poquísimo sobre el perfil que se busca. Los intermediarios hacen muchas veces imposible saber lo que andan buscando los que deciden. Además, molesta a todos dar al actor la retroalimentación necesaria para cambiar en algo y poder “ganar” el papel en la próxima entrevista de trabajo.

Porque dar feedback significa que alguien que está en la cadena de decisiones, tiene que analizar el por qué de una decisión que ha sido muchas veces, valorada visceralmente, sin razón alguna.

En la mayoría de los casos, te dicen en cine que te olvides del por qué no te han cogido en el casting. Simplemente no lo sabe ni tu agente ni el director y si llegan a decírtelo mienten. Muchas veces, dicen lo primero que se les ocurre o lo que piensan que te va a hacer menos daño. Así es que hay que contentarse con el absurdo de la decisión y del proceso. No hay feedback.

Los actores tendrán que desarrollar un trabajo interior para no tomar el rechazo de forma personal. Tendrán que repetirse, una y otra vez que el hecho de que te rechacen o no, en la gran mayoría de ocasiones no depende de ninguna voluntad, sino a veces es una mera percepción. Depende de las circunstancias, de la reacción del agente, de los amiguitos de la cadena, de los gustos o compromisos personales del productor o del director, del humor del director de casting, de… de lo que sea.

Los que eligen, no toman como elemento esencial la preparación que el actor ha hecho. Se desconoce o se olvida fácilmente el trabajo y la preparación mental y física que un actor debe hacer antes de un casting. La expectativa del actor por las mágicas palabras: “ sí, eres tu, te hemos cogido como protagonista”, es tan alta que casi nunca uno se siente compensado, ni con dinero, ni por el personaje, porque el actor necesita, como todos, sentirse que lo que hace es más grande que él, que es una pieza de un trabajo en un equipo estructurado. Por eso siente orgullo, cuando está haciendo un trabajo bien hecho y recompensado con un salario. Cómo cambia entonces cuando habla con la prensa, a sus compañeros, en las redes… Porque comunicar la alegría de un trabajo bien hecho llega del corazón…

Así el actor va desarrollando, sino trabaja suficiente, o si trabaja mucho en algo que piensa que es malo o irrelevante, una serie de compensaciones para olvidarse de lo que ha sido lo más importante de su vida durante horas, días, a veces, meses y genera una capa, se protege, para no acabar lastimado. Estas compensaciones o gratificaciones pueden ser peligrosas y auto-lesionantes, pero pueden también ayudarte a conocerte a ti mismo íntimamente y retroalimentar a tus personajes, es decir, sirven para crecer, mejorar, internamente.

Hay que saber mucho de los futuros empleadores. Pasar tu tiempo en conocer el mercado, aunque no te guste lo que ves. O hay que crear tus propios proyectos e intentar que se ajusten a lo que los compradores del proyecto piden. No hay otra.

Cuando la elección en un casting es compartida y es realizada verbalmente, y estamos en el lado de los que deciden, nos damos cuenta que en realidad la gente no rechaza personas: rechaza ideas, percepciones que tienen sobre tí.

Vales lo que has hecho en tu último trabajo, y así los actores tienden a ser llamados por el último personaje que han representado, frustrando al actor que precisamente ha escogido la profesión por decir cosas diferentes, relevantes a sus ganas de aprender sobre la vida.

Y es que a medida que vas trabajando, la ignorancia que tienen todos de tu trabajo te parece monumental. Pocas personas, diría nadie, habrá visto todos tus trabajos, pocos te conocerán y muchos menos se habrán tomado el tiempo en estudiar todas tus posibilidades. Así que habrá que crearlas y promocionarlas y armarse de paciencia.

No hay otra.

Pero no es sólo la ignorancia de otros que produce el rechazo, sino la muy limitada información que recibimos de nuestros futuros posibles empleadores. Cuántos personajes hubiera yo conseguido si hubiera sabido más y hablado menos… Eso sí, no conviene hablar poco, pero tampoco es bueno hablar demasiado. Hay que saber escuchar y ofrecer poco a poco datos de tu trayectoria, aunque si hay un detalle comprometido, un elefante volando en sus imaginaciones que tiene que ver con algún error profesional, hay que hablar de ello, explicando las razones que llevaron a esa situación.

A veces el rechazo es mayor cuánto más elegido, buscado, mimado, descubierto has sido por la industria . Y eso de estar mimado, siempre pasa en las mujeres, en esa etapa de los 20 a los 30. No solo las mujeres se deben reinventar a cada década después los 40, sino que las de mi generación, tienen que romper esquemas, ideas, preconcepciones, prejuicios sobre la mujer… Buff… Cansancio, realmente, cansancio y ganas de decir: pero no he demostrado ya lo que valgo? Por qué no me escriben ya personajes pensando en mí, adecuados a mi edad? Ah, si el sector cuidara a sus actores, ah, si lo único que contara fuera el talento…A lo mejor cambia ahora con la revolución de las mujeres y pueden ellas ofrecer soluciones más justas…

Ante los contratiempos y el rechazo se aprende mucho, quizás más que con el éxito. Pero la tristeza que genera la imposibilidad de comunicar personajes relevantes, ésa pasión en comunicar que te arde cada mañana, cada noche, puede y debe ser canalizada en proyectos creativos, personales o en grupo, que aporten esperanza y dinero a la mesa.

Creo que el éxito no se trata de abrir muchas puertas indiscriminadamente, sino bien pensadas, empezando por contactar con aquellos con los que te gustaría trabajar y ofrecerles valor…

5. Hay que hacer, no esperar.

No aportas valor al sector si simplemente esperas que te llamen. No es suficiente pensar, hay que hacer para conseguir trabajo. Hay gente que es tan crítica de si misma, que son incapaces de hacer nada. Hay que hacer. HACER lo que puedas, generar tu trabajo hasta donde puedes llegar, cuenta con tus amigos: te sorprenderás de la fuerza en equipo. Verás como hay pocas cosas que si te gustan, no puedes hacer.

HACER, NO ESPERAR

Uno debe convencerse de lo que realmente quieres obtener, debes describir tu sueño lo más detalladamente que puedas. Sólo puedes encontrar soluciones cuando tienes claros los objetivos que quieres conseguir.

Tienes que hacer y equivocarte. No necesariamente todo lo que hagas en un principio va a darte dinero. Ponte unos objetivos que sean posibles. Primero de todo, crea tu propio trabajo, preséntate a un teatro que respetas lo que programan, a una escuela de cine y diles que quieres trabajar voluntariamente por seis meses. Ofrece, da valor. Allí seguramente conocerás a alguien con el que juntarte para crear tu propio trabajo. Sean cortometrajes, sea una obra de teatro, por donde todo el mundo empieza. Y procura que tu actitud personal sea ética, para volver a trabajar.

Todos los que han tenido éxito en su profesión, han creído en que podían hacerlo, y lo han hecho con la confianza y con la creencia de que eran buenos en lo que estaban haciendo. El miedo paraliza. Recházalo.

“La mejor manera de tener éxito es doblar las veces que fracasas”

Bill Gates

6. Confianza en ti mismo

Normalmente el actor, el cineasta que está seguro de sí mismo, es un verdadero líder, que no quiere decir el que manda más o al que le hacen más caso, sino el que:

  1. busca recibir críticas y sugerencias
  2. sabe sus habilidades y limitaciones
  3. tiene un ajustado sentido de la realidad
  4. intenta ser honesto siempre acerca de sus límites y puntos fuertes.
  5. Intenta aprender de sus fallos y retos
  6. No utiliza excusas para no afrontar riesgos
  7. Sabe organizar su tiempo
  8. Acepta sus responsabilidades
  9. Es optimista
  10. Sabe decir no

Reputación. Éxito. Fama

Si quieres ver los 4 deberes necesarios pincha aquí

“Todo lo que piensas que sabes de los actores, está equivocado… (o casi)” por Assumpta Serna

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